Resuelve los fallos de tu pan
¿Algo no salió bien en tu horneado? Elige la receta que hiciste y luego el problema, y recibe una solución calibrada para ese pan en concreto. El mismo síntoma significa cosas distintas en un pan blanco, un centeno o una focaccia.
Para este horneado
Focaccia de Masa Madre con romero y aceitunas
Pan plano o pizza
¿Qué salió mal?
Causas probables
La hidratación es mayor de la que tu harina puede sostener.
La solución: Reserva parte del agua y añádela poco a poco (bassinage), o cambia a una harina de fuerza con más proteína.
Causas probables
Las masas planas y la pizza no están pensadas para abombarse.
La solución: Aquí lo plano es el objetivo: céntrate en las burbujas y la masticabilidad, no en la altura.
Causas probables
El horno estaba demasiado frío o el horneado fue muy corto para que dorara.
La solución: Hornea más fuerte y más tiempo; el color intenso es sabor que aporta la reacción de Maillard.
Causas probables
Una fermentación larga y cálida acumuló mucho ácido.
La solución: Acorta la fermentación en bloque, fermenta más fresco y alimenta la masa madre más a menudo para que esté dulce y activa.
Una masa madre descuidada y hambrienta se vuelve marcadamente ácida.
La solución: Refréscala con una o dos alimentaciones al día (descarta primero hasta dejar una pequeña cantidad).
Causas probables
La masa se trabajó en exceso o se le añadió demasiada harina.
La solución: Usa una mano más suave y evita espolvorear harina extra durante el formado.
La pizza y las masas planas necesitan un calor fuerte y una masa relajada.
La solución: Hornea tan fuerte como te dé el horno y deja que la masa se atempere y relaje antes de estirarla; nunca la aplanes con rodillo.
Causas probables
Estiraste demasiado grueso, no picaste la masa o la sacaste del horno demasiado pronto.
La solución: Estira finísimo, pincha toda la superficie y hornea a baja temperatura y despacio hasta que esté del todo seco.
Causas probables
Está demasiado fría, demasiado joven o simplemente hambrienta.
La solución: Mantenla caliente (24–26 °C) y aliméntala 1:1:1 a diario durante una semana; un poco de centeno o trigo integral la pone en marcha.